Cinco escenas: ¿reconoces la tuya?
- La ficha del cliente partida entre tres sistemas: una clienta fiel es María en caja, @maria_88 en tu e-shop y un contacto desconocido cuando escribe por Instagram. Tres registros, tres historiales, cero segmentación y cero retargeting.
- Inventario fantasma: el TPV muestra tres unidades, en la estantería hay cero y nadie da la alarma hasta que las ventas caen la semana siguiente. El dueño se entera a fin de mes, cuando la diferencia ya es una pérdida contabilizada.
- La tarjeta de fidelización que nadie lleva: el plástico se quedó en casa, la clienta no recuerda sus puntos y canjearlos exige el ticket. El dueño concluye que la fidelización no funciona en retail. Funciona: solo que no como se montó.
- Cierre de caja manual: el cajero se queda una hora contando, el informe Z va a una carpeta y el dueño ve el P&L diario a la mañana siguiente, cuando ya es tarde para reaccionar.
- La hoja Excel de precios que se actualiza a mano: 1800 referencias se actualizan dos veces al año, se recargan en el TPV, se olvida el e-shop, y la cadena descuenta la colección nueva con el margen equivocado durante dos semanas.
Qué mirar en tus informes para cada escena
- Cuántos contactos de tu base comparten número de teléfono: ese es tu nivel de duplicados en la ficha de cliente.
- La diferencia entre el stock contable y el recuento físico del último inventario, desglosada por tus referencias más vendidas.
- La proporción de tickets en los que se aplicaron puntos sobre todos los tickets de miembros del programa, y cuántos se cobraron sin tarjeta.
- A qué hora aparece tu P&L diario y cuántos minutos dedica el cajero a cerrar el turno.
- Cuántos sitios guardan el precio de una misma referencia y cuándo se actualizó cada uno por última vez.
Qué hace Auspex con esto
- Deduplicación por número de teléfono, unificación en un único contacto de CRM y escritura de vuelta en cada canal. Para rehacer la ficha de cliente de una tienda contamos con 4–7 días.
- El stock de la caja llega al CRM en tiempo real, se disparan los avisos de stock bajo y los pedidos a proveedor se generan solos. El dueño ve el movimiento desde el móvil, con los mismos datos que el responsable de sala.
- Fidelización por número de teléfono dentro del CRM: el cajero teclea seis dígitos, los puntos se aplican y luego arranca un flujo automático tras la compra al día 14 y una reactivación al 60. El canje de puntos tras la reconstrucción lo medimos como métrica principal del programa, sobre tus números.
- Sincronización nocturna de la caja con contabilidad y el CRM: el P&L diario aparece antes de las 21:00 de forma automática, en un chat que el dueño ya lee.
- Una única fuente de datos —el catálogo del CRM o un PIM propio— con push al TPV, al e-shop y a los marketplaces. Un cambio, un sitio, se propaga a todas partes.
¿Cuál es el patrón?
Ninguno de estos cinco es un problema tecnológico en la superficie. Son problemas de proceso. La tecnología hace falta justo donde una persona se pasa un año tecleando el mismo número en tres sistemas. Saca a esa persona del circuito y las fugas se cierran solas.